Gran Hotel Maricel: Hospes devuelve su nombre de gran hotel al icono de Cas Català
El hotel que desde 1950 recibe a viajeros, artistas y sociedad mallorquina frente al mar de Cas Català recupera el espíritu de los grandes hoteles mediterráneos con nueva imagen, nueva mesa y nuevo Pool Club.

Hospes abre una nueva etapa en uno de los hoteles con más historia de Mallorca. El antiguo Hospes Maricel & Spa pasa a llamarse Gran Hotel Maricel y reivindica lo que fue durante décadas en Cas Català: una casa frente al mar donde alojarse, pero también donde encontrarse.
De Hospes Maricel a Gran Hotel Maricel
Hay hoteles que forman parte de la memoria de un lugar, y Maricel es uno de ellos. Inaugurado en 1950 en Cas Català, el edificio de piedra frente al mar fue durante décadas un punto de encuentro para viajeros internacionales, artistas, actores, intelectuales y buena parte de la sociedad mallorquina. Ahora Hospes le devuelve un nombre a la altura de esa historia: el antiguo Hospes Maricel & Spa pasa a llamarse Gran Hotel Maricel.
El cambio va más allá del rótulo. La casa quiere recuperar el espíritu de los grandes hoteles mediterráneos y trasladarlo a una nueva generación de viajeros, con un lujo que no se mide solo por el servicio, sino por la cercanía, el cuidado del detalle y el tiempo sin prisas.

La Mallorca de los años cincuenta, vista hoy
La nueva identidad visual lleva la firma de Gabriela Palatchi y Gab Studio. Su punto de partida es la sofisticación relajada de la Mallorca de los años cincuenta, leída desde el presente. La fotografía, el cine, el arte y el diseño sirven de inspiración, aunque la intención no es copiar una época, sino rescatar su carácter social y cosmopolita.
El resultado se apoya en la luz mediterránea, los tonos azules y blancos, la piedra de Maricel y los materiales naturales. Se nota en todo el conjunto: el mobiliario de las terrazas y las camas balinesas, los textiles, la vajilla, la cristalería y los uniformes comparten una misma idea de elegancia serena, en la que el paisaje sigue mandando.

Un día sin mirar el reloj
La estancia se plantea como una sucesión de momentos tranquilos: un desayuno largo frente al mar, un baño bajo los históricos arcos de piedra, una jornada junto a la piscina, una comida en la terraza o una copa de champagne al caer la tarde. El hotel quiere además volver a formar parte de la vida de la isla y abrirse no solo a sus huéspedes, sino también a residentes y visitantes que buscan un lugar donde celebrar y compartir.

Cocina mediterránea y ostras junto a la piscina
La gastronomía ocupa el centro de esta nueva etapa. En el Restaurante Maricel, el chef José Vicente Tarín interpreta la tradición mediterránea y mallorquina a partir del producto local y de temporada, con el origen de los ingredientes y el respeto por el territorio como principios. Junto a él sigue el emblemático Desayuno Maricel, un ritual frente al mar pensado para empezar el día con calma.
Desde el verano de 2026, el nuevo Pool Club suma el Oysters Bar, un punto de encuentro para tomar ostras y champagne junto a la piscina.

Bienestar con el mar de fondo
El spa BODYNA completa la propuesta con tratamientos, rituales y espacios dedicados al cuidado personal y la desconexión durante todo el año. El sonido del agua, la luz natural y la presencia constante del mar forman parte de la experiencia. Para quien conoce Maricel, la noticia es un regreso a sus orígenes; para quien llega por primera vez, una buena razón para descubrir la bahía de Palma desde una de sus direcciones más históricas.
